Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el timbre del teléfono, que la hizo volver a la realidad. - Hola mami, ¿cómo estás? Saludó Ivonne.
- - Si te digo que agotada, es poco. Estuvimos filmando en la locación desde la madrugada, pero una de las chicas que contrataron como hermana de la protagonista joven, estaba tan nerviosa que se le olvidaron sus líneas y tuvimos que repetir la escena como ¡veinte veces! Yo ya la alucinaba, contestó Maruja. No entiendo por qué contratan a aprendices sin experiencia y las involucran en el mismo proyecto con divas de tanta trayectoria como yo. Se les olvida que soy Maruja Riveroll, y solo nos hacen perder el tiempo.
Ese comentario le molestó a Ivonne. Durante sus más de 30 años de carrera artística, había escuchado este tipo de quejas de su madre, varias veces.
Maruja parloteaba sin esperar respuesta de Ivonne, solo quería echar fuera su cansancio y su contrariedad por un día de trabajo agotador. Realmente no mucho le importaba si su hija estaba bien.
- Cuanto lo siento mami, respondió Ivonne.
- Y tú ¿estás bien? Preguntó Maruja por rutina.
Por un momento Ivonne pensó en decirle a su madre que estaba embarazada, pero se contuvo, comprendió que no era el momento, tenía que esperar a que el bebé se afianzara más a su cuerpo y a que su madre estuviera dispuesta a escucharl
- Si, estoy bien, le contestó.
- Oye, ¿te gustaría tomar el papel de esta chica tonta que no se puede aprender el parlamento? quedas perfecta para el papel.
- Mami, ya te he dicho muchas veces que soy una mujer casada y solo me interesa mi esposo y mi hogar. No tengo ningún interés en aparecer en las pantallas.
- Eso lo dices porque no te has visto en una, pero en cuanto te decidas a hacerlo, no vas a querer dejarlo. Mírame a mí.
- Mami, tú naciste para eso, lo traes en la sangre y te gusta. A mí, no.
- Bueno, no voy a tratar de convencerte.
- Te lo agradezco mami, porque perderías tu tiempo.
- Si y mi saliva, es una lástima, pero veo que no hay nada más que hacer. Estoy resignada a que mi hija solo platique de ajos y cebollas.
- Mamá, por favor, respétame, pidió Ivonne con tono molesto.
- Bueno, bueno, perdona, solo pensaba en voz alta. ¿Nos veremos el fin de semana?
- Lo platico con Sergio y te aviso ¿te parece?
- Muy bien, esperaré tu llamada. Ciao
- Adiós mami, besitos.
- ¿Sientes?... es el aroma de las flores que viene del jardín… Sé que estás muy pequeñito… a lo mejor todavía no lo notas… pero poco a poco podrás disfrutar de las bellezas que nos ha dado Dios… Te enseñaré a apreciar el atardecer… el canto de las aves… la frescura del viento… y también las suaves notas de la música… pero también te enseñaré a bailar merengue y salsa… je… je…
Esa noche, cuando llegó Sergio notó triste a Ivonne.
- ¿Estás enojada? Le preguntó.
-Bueno, no precisamente, me duele darme cuenta que conociendo a tu mamá, todavía te dejes chantajear. Si realmente estuviera enferma, yo sería la primera en decirte que fueras a atenderla, pero verdaderamente abusa de ti y lo sabes.
- Si Ivy, tienes razón, contestó tristemente Sergio, soy muy débil con ella, tú vales mucho para mí y reconozco que hoy, debí haberme negado a llevarla. Te confieso que cuando estábamos con el doctor y le platicaba de sus achaques, pude percibir mucha falsedad en sus palabras, porque además…. ni siquiera sabe mentir, se equivocó de pierna, cojeaba con una y le dijo que le dolía la otra. Todo lo había inventado, solo para separarme deliberadamente de ti, sin saber que era el momento más importante para nosotros.
Al escuchar esas palabras Ivonne miró fijamente a los ojos húmedos de Sergio.
- Esto que me platicas, me da la alegría más grande que pudiera recibir en estos momentos, pues es más importante que te hayas dado cuenta de sus debilidades a que yo te los estuviera haciendo ver cada rato, ganándome tu resentimiento por mi falta de aceptación hacia ella.
- Esto nos une aún más, dijo Sergio, verás que todo va a cambiar a partir de hoy.
- Si, yo también tengo que hacer otro tanto con mi madre, respondió Ivonne. Hoy trató de nuevo de convencerme para aceptar un papel en el proyecto que está realizando. Poco a poco se convencerá de que mi negativa es rotunda.
- Si mi amor, nuestras madres son las maestras que nos instruyen acerca de lo que NO debemos enseñarle a nuestros hijos.
Ambos rieron y se abrazaron amorosamente.